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Marzo 29, 2004

¿Estamos preparados?

Encontré ayer este párrafo en el libro “Consideraciones sobre el gobierno representativo” de John Stuart Mill:
“Hay también casos en los que un pueblo, aunque no sea adverso a una forma de gobierno, e incluso pueda llegar a desearla, no quiera o no pueda cumplir las condiciones que dicha forma de gobierno requiere. Puede que sea incapaz de cumplir las que son necesarias para conservar el gobierno, siquiera con un modo de existencia nominal. Un pueblo así puede que prefiera un gobierno libre, pero si por indolencia, descuido, cobardía o falta de espíritu público no consigue hacer lo que se necesita para preservarlo; si no lucha por él cuando dicho gobierno es atacado directamente; si se deja engañar por los artificios de quienes quieren escamoteárselo; si, por causa de un desánimo o un pánico pasajeros o de un arrebato de entusiasmo por un individuo puede ser llevado a renunciar a sus libertades y a depositarlas a los pies de ese individuo, aunque sea un gran hombre, o de conferirle poderes que le capaciten para subvertir las instituciones de dicho pueblo, entonces el pueblo en cuestión estará en mayor o menor medida incapacitado para gobernarse en un régimen de libertad. Y aunque puede que la haya disfrutado para su bien siquiera brevemente, será improbable que la siga disfrutando por mucho tiempo.”

Y la pregunta que me hago es si realmente el pueblo español, en su conjunto, está preparado para la democracia real. Creo que es obvia la falta de implicación en política de la mayor parte de la sociedad, de la clase media moderada, la que paga impuestos. No conviene confundir la participación en manifestaciones con la participación política, la mayor parte de la gente que se ha estado manifestando por las calles en los últimos años limitan su activismo político a este tipo de actos; no hay una intención real de controlar a los gobernantes y esta no deja de ser una democracia en la que la gente elige cada cierto tiempo a unos representantes para luego desentenderse del trabajo que estos concejales, diputados o senadores puedan hacer. También me parece clarificador en este aspecto el escaso respeto que la mayor parte de la población siente por las instituciones. No entro a discutir qué parte de esa falta de respeto se ganan a pulso los poderes públicos ya que, en mi opinión, responde más a una fuerte tendencia al partidismo sectario en el que, por ejemplo, el presidente sólo lo es si es el del partido de mis amores. Hemos tenido ejemplos de esto muy recientemente.
En general, mi opinión es que, la sociedad española, en parte por una deriva histórica y en parte por la educación recibida, tiende considerar más deseable un tipo de gobierno al que no tenga la obligación de controlar, un estado benefactor y paternalista que le diga a cada momento lo que debe hacer y no tener que ser uno mismo el que tenga que controlarlo. Es por esto por lo que no hay, y probablemente no habrá, la demanda social de una democracia real que supere la partitocracia en la que vivimos. Antes al contrario, la tendencia es a un aumento del control de Estado sobre nuestras vidas, un Estado cada vez más libre de controles, como podemos ya observar en las instituciones europeas. Y es así porque la mayoría lo permite y lo desea.

Escrito por Feyn Dem en: Marzo 29, 2004 10:44 PM
Comentarios

Vamos, que falta "cultura democrática", que hay que ser cursi para acuñar esa expresión. Pues eso, pero sin cursilería.

Quizás nos hagan falta unas cuantas décadas para que nos empezemos a acostumbrar a la democracia. A aceptar sus valores.

No hay una democracia sin demócratas, y muchos de los que así se consideran lo son muy malos.

Posted by: José Carlos Rodríguez en: Marzo 30, 2004 1:05 AM