La separación de poderes es, en España, más una figura retórica que una realidad. El sistema de partidos, las listas cerradas y la disciplina de partido hacen que la confusión entre poder legislativo y ejecutivo sea absoluta; la dependencia política de las más altas instancias judiciales convierte la supuesta independencia del poder judicial en un artificio. La confusión tiene su origen en la dictadura franquista y su continuación en unos partidos políticos que no tienen ningún interés en la existencia de controles efectivos al poder del Estado. Ese defecto se extiende a todos los partidos políticos, sea por conveniencia o por convicción ideológica. El PSOE, como buen partido de izquierdas, intervencionista, no ve clara la necesidad de una limitación a la actividad y poderes del Estado, la base del concepto mismo de división de poderes; y actúa en consecuencia.
La conclusión es obvia, España es una monarquía partitocrática. Cualquier parecido con una democracia representativa, es pura coincidencia.
Lo malo es que no sé cómo se puede acabar con este sistema, porque los más beneficiados en él (los partidos) son los únicos que pueden cambiarlo...
IDEA: ahora que no va a ser ilegal convocar referendos ¿por qué no organizamos uno para pedir listas abiertas e independencia judicial?