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Junio 17, 2004

H2O Politiks

La señora Narbona detenta, con permiso de ZP, el monopolio del agua. Como buena monopolista no tiene ningún problema en fijar el precio de su producto a su antojo y conveniencia. En el caso de monopolios privados los precios suelen ser más altos de lo que ofrecería un mercado con competencia, para beneficio del empresario; cuando se trata de monopolios gubernamentales se manejan otras prioridades y los criterios para fijar el precio suelen ser políticos.
Desconozco sí el ministerio cuya cabeza visible es la señora Narbona ha realizado los cálculos necesarios para determinar cuánto cuesta poner cada metro cúbico de agua en los campos, industrias y hogares españoles. Son cálculos complejos y laboriosos pero necesarios si se quieren gestionar adecuadamente las reservas de agua. Si estudiamos los precios que anunció ayer el ministerio de medio ambiente (al menos hasta que salga Solbes con el mazo), podemos concluir, sin demasiadas dudas, que en ellos hay mucho cálculo político y muy poco cálculo económico, lo que derivará en una mala gestión y en que cada metro cúbico gastado servirá para crear mucha menos riqueza de la que hubiera sido posible si Narbona nunca hubiera estado allí.
En el gobierno han dividido las actividades en las que se consume agua en cuatro sectores: agricultura, industria, hogar y turismo. Cada uno de estos sectores pagará un precio distinto por el agua, cosas del monopolio. Ahora bien, si nos detenemos en clasificar estos sectores en función de la rentabilidad económica que podrán obtener del agua concluiremos que, con diferencia, es la agricultura el sector menos rentable de todos. La agricultura en España es una actividad hipersubvencionado que detrae constantemente recursos de atoras actividad, estas sí, rentables. Si se deseara potenciar desde el monopolio las actividades que más trabajo y riqueza generan, serían, sin duda, la industria y, muy particularmente, el turismo, los beneficiarios de unos precios más bajos en el uso del agua. Si lo que se desea es hacer populismo ecologista con el dinero de los demás ofreceremos precios que probablemente están por debajo del coste real a los agricultores (ofreciéndoles una nueva subvención bajo manga), y castigaremos a los sectores productivos, aunque con mala prensa, imponiéndoles un precio muy superior.
Lo preocupante son las consecuencias finales de esta media; como decía Bastiat: lo que no se ve. Estas medidas detraerán importantes inversiones del sector turístico en España, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo, presentes y futuros. Los costes de la industria turística aumentarán y esto sucederá justo en el momento en que la competencia de otros países de la rivera del Mediterráneo empieza a cobrar fuerza y donde, muy probablemente, acabarán las mismas inversiones que la señora Narbona a expulsado con sus medidas.
En conclusión, el gobierno de España ha decidido financiar un negocio deficitario a costa de una industria que crea riqueza. Eso, para cualquier inversor privado, sería una decisión catastrófica que, según fuera la magnitud de la inversión, podría conducirle a la ruina. En el caso del Estado, cuyos fondos provienen de nuestros bolsillos, ese riesgo no existe, nos expropiarán un poco más para empobrecernos un poco mejor

Escrito por Feyn Dem en: Junio 17, 2004 10:37 AM
Comentarios

¡Aplausos, aplausos, aplausos!
¡Mercado libre del agua, ya!

Posted by: Zuppi en: Junio 17, 2004 12:10 PM

Esto es una verguenza, como no hay agua se bajan los precios a los grupos de más presión y carretera...
¡Pero por favor! Si en España todavía hay agricultores que riegan por inundación!!!!!

Posted by: narpo en: Junio 17, 2004 4:36 PM