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Agosto 20, 2004

La cuestión turca

La adhesión de Turquía a la UE será, probablemente, uno de los asuntos políticos más controvertidos de los próximos meses. Sobre la mesa se acumulan argumentos a favor y en contra de aceptar a un país de mayoría musulmana en un “club cristiano” como la actual Unión Europea. Son circunstancias como estas las que exigen un liderazgo y una visión política por encima de la media que nos resultará difícil encontrar en las cabezas visibles de la actual política del viejo continente.
A pesar de que Turquía ha avanzado en el cumplimiento de los criterios exigidos para iniciar el proceso de adhesión, a nadie se le escapa que ni esos avances están asegurados en el tiempo ni son esos criterios los que promueven el rechazo a la candidatura turca por parte de algunos gobiernos y una parte importante de la población europea. El miedo a una probable avalancha migratoria desde un país musulmán hacia el corazón de Europa, las dudas acerca del compromiso real de la sociedad turca con los principios fundamentales de las sociedades occidentales y la posible reacción negativa de los islamistas y los militares conservadores ante un proceso de transformación que amenaza su capacidad de influencia en el país, son algunos de los obstáculos en el camino de Turquía hacia la UE. Apenas ha comenzado la que será pesada digestión de los países del Este recién incorporados cuando tenemos que decidir si incluir en el menú un postre que requerirá un esfuerzo considerable, económico, político y social. Surgen también dudas de más amplio alcance acerca de la propia calidad europea de Turquía; figuras relevantes como Giscard d'Estaing han puesto en duda que, por cultura, situación geográfica y modo de vida, pueda considerarse a Turquía como un país europeo. Claro que para Giscard d'Estaing y los suyos Europa es poco más que Francia, Alemania y algunos vecinos más o menos molestos e insignificantes. Sin embargo, a pesar de las amenazas que representa un posible nuevo socio musulmán, ¿cuáles son los beneficios previsibles?
Turquía es lo más parecido a un país musulmán con principios democráticos que podemos encontrar. Su avance lento hacia las bases de una sociedad liberal no lo es más que el de otros países europeos a los que no se ha puesto en duda a la hora de ingresar en la unión. Los impedimentos más fuertes nacen de su condición de país de mayoría musulmana, nadie puede poner en duda que la influencia de los islamistas supone una amenaza muy real. Sin embargo un rechazo apresurado por parte de la UE daría alas a grupos islamistas radicales para desarrollar una campaña antioccidental en un país que, se mire por donde se mire, está en la puerta de Europa. Una integración exitosa de Turquía supondría un espaldarazo, no sólo para los sectores prooccidentales del país, sino para todos aquellos que luchan por la democracia en los países árabes. Los esfuerzos turcos por acercarse a Europa y alejarse del modelo político predominante en el area de influencia del islam son reales y han supuesto sacrificios importantes que sería arriesgado ignorar. Desde un punto de vista pragmático, las amenazas a corto plazo y el extraordinario esfuerzo exigido bien pueden verse compensados por los beneficios a medio y largo plazo.
Por desgracia, el actual momento político y económico de la UE no favorece un debate serio y con amplitud de miras. Otras prioridades, como el equilibrio de poder en la unión y la necesidad de satisfacer a una población cuya paciencia con los burócratas europeos ha sido puesta a prueba demasiadas veces y que ve la inmigración y la amenaza del islamismo radical como una sombra demasiado oscura, pueden dar al traste con un proceso de radical importancia para el futuro de Europa y de los países islámicos. Si aceptamos como un hecho que el islam habrá de adaptarse a los principios occidentales de libertad y democracia, ¿cómo podemos justificar un rechazo al país más preparado para ser el pionero en este proceso?

Escrito por Feyn Dem en: Agosto 20, 2004 12:12 PM
Comentarios

Sólo señalar que los turcos no son árabes.

Por lo demás, de acuerdo con indicas en tu estupendo comentario y comentar que si hay algo que no le gusta a Giscard d'Estaing (Don Valery), a mí seguro que me gusta. No es un buen argumento, pero hay tipos que me revuelven las tripas.

Posted by: euribe en: Agosto 20, 2004 12:34 PM

Perdón por el desliz, ya lo he corregido. Son cosas que pasan por escribir deprisa.

Posted by: feyn dem en: Agosto 20, 2004 12:42 PM

Los turcos no son árabes ni lo han sido nunca.Ni su modelo político se parece en nada al de sus vecinos.

Por eso están aislados en Oriente Medio y son un aliado militar de Israel.


Posted by: nasser en: Agosto 20, 2004 12:47 PM

Como supongo más de uno sabéis mi antiislamismo es público y no lo oculto. Sin embargo, salvo que se me diera alguna información más relevante que me hiciera cambiar de idea, soy partidario de que Turquía ingrese en la Unión Europea. A fin de cuentas su Ejército aún es quien evita que la sociedad turca caiga en el radicalismo islámico. La entrada en la UE reforzaría ese papel. Si se les sigue excluyendo temo que puedan radicalizarse y perder a un valiosísimo alíado. Una Turquía plenamente europea sería un buen muro contra el islamismo y un ejemplo de cómo tratarlo.

Si tanto miedo da la inmigración musulmana ¿por qué coño no se deportan a todos los ilegales que ya hoy pululan por Europa?

Posted by: josé maría en: Agosto 20, 2004 5:43 PM