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Noviembre 19, 2004

Sopa de letras

Hoy descenderemos a una cuestión de detalle. Detalle nimio, dirán, insignificante incluso, pero que, en su contexto, delata una peligrosa tendencia. Decían algunos que la democracia podía permitir escoger entre los mejores a los representantes y gestores de los intereses de un país, otros se empeñaban en ver el lado negativo: el descenso hacia la mediocridad, la necesidad de ser como todos para conseguir ser elegido porque el que destaca provoca envidias, raramente admiración y nunca gana elecciones. Esta mediocridad puede ser fingida o real y aún encontramos algunos ejemplos de políticos que optan por dar la medida de su capacidad real en ocasiones especiales (normalmente cuando no se juegan el puesto en unas elecciones). Es mucho más fácil ser normalito que esforzarse en parecerlo así que la mayor parte de nuestros políticos son como cualquiera de nosotros, con la diferencia de que nosotros nos representamos a nosotros mismos y ellos pretenden representarnos a todos.
¿Y toda esta parrafada a qué narices viene? Pues a una frase de la señora ministra de Cultura que he leído esta mañana. Como viene entrecomillada doy por hecho que es literal y que salió tal cual de la boquita de Carmen Calvo durante un discurso en el III Congreso Internacional de la Lengua (supongo que española, no lo especifican en el periódico) que se celebra en Buenos Aires. Comentando la presencia del Rey (supongo que de todos los españoles) en el mencionado congreso, afirmaba la ministra que la máxima autoridad del Estado milimetra muy bien adonde va y adonde no va”.
¿Milimetra? Perdonen mi ignorancia pero, ¿ese verbo existe? Juro que en mi diccionario no aparece y es el de la Academia, el fetén, que me compré el caro, oigan.
Supongo que será mucho pedir que la ministra de Cultura utilice un español correcto en un discurso, que supongo llevaba escrito, durante un congreso que se dedica a cuidar de la lengua común de unos cuantos millones de personas. Desconozco si en algún lugar se utiliza tal palabro coloquialmente pero yo es la primera vez que lo veo escrito (aún no lo he oído, no me atrevo a decirlo en voz alta) y creo que la “portera” del centenario edificio de la cultura española debería evitar ciertas cosas. Vergüenza torera, lo llaman.
Creo que he adelgazado algo del susto así que me voy a acercar a la farmacia, a ver si son tan amables de kilogramearme en la báscula.

Escrito por Feyn Dem en: Noviembre 19, 2004 6:35 PM
Comentarios

Es q todos los fascistas sois iguales, siempre con las normas y coartando la libre expresión del pensamiento (o del no-pensamiento, que también será libre de expresarse, digo yo).

Posted by: Carmelo en: Noviembre 22, 2004 12:02 PM