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Diciembre 9, 2004

La gatera

La inmigración es un fenómeno tan antiguo como la historia y casi igual de inevitable. Esa parte de la naturaleza humana que nos hace perseguir la felicidad es el motor que mueve eso que llaman “flujos migratorios” y contra los que algunos se rebelan a pesar de que tratar de evitar la llegada de inmigrantes viene a ser como luchar contra las matemáticas, algo ciertamente inútil. Sin embargo, esto no significa que el estado deba cerrar los ojos, abrir la puerta y despreocuparse, porque entre sus funciones, algunos diríamos que sus únicas funciones justificables, está proteger la vida, la libertad y la propiedad de sus ciudadanos, unas funciones que justifican una actitud vigilante en las fronteras. La misma riqueza que atrae a quienes buscan prosperar trabajando también atrae a otros invitados menos deseables y es el deber del estado impedir su entrada, un deber que, como tantos otros, nuestros políticos descuidan. Esta es la única explicación de sucesos como los que hoy leemos en los periódicos y que me hacen pensar que, si la maquinaria estatal no es capaz de cumplir con sus obligaciones básicas, quizás su propia pervivencia tiene poca justificación.

Escrito por Feyn Dem en: Diciembre 9, 2004 6:42 PM