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Diciembre 12, 2004

Al talante por la chequera

Resulta curioso que ayer mismo por la noche, mientras cenaba con unos amigos, saliera el tema de porqué lo público siempre resulta más ineficiente que lo privado. Entre los muchos argumentos a elegir yo decidí recurrir a esa regla lógica del comportamiento humano que dicta que la mejor forma de ser eficiente es jugarse algo en el empeño. Dado que nuestros queridos funcionarios, a cualquier nivel, ni siquiera se juegan el puesto por sus errores o su dejadez, es obvio que exigirles dedicación y esfuerzo es como pedir peras al mismísimo olmo. Sin embargo, hay una faceta aún peor de la función pública y es esa en la que, al no tratarse del dinero del funcionario sino del de los contribuyentes a los que dice servir, se abren inmensos espacios para la corrupción y el chalaneo más burdo. Por ejemplo, cuando el Ministerio de Educación se dedica a prometer dinero a quienes le tienen que escribir los informes sobre la reforma educativa, cuando ese dinero ni se justifica ni se explica más que como un pago por servicios políticos prestados, cuando se presupone que eso se puede hacer sin más porque somos el gobierno y el dinero es nuestro para crear la nueva sociedad progresista; entonces tenemos otro ejemplo de cómo el estado y sus siervos siempre tienden al robo y otra justificación a la regla que dice que todo estado debe contar con los medios para que los funcionarios sean controlados. Medios como, por ejemplo, un buen e independiente sistema judicial... ¿de qué me suena esto?

Escrito por Feyn Dem en: Diciembre 12, 2004 4:38 PM
Comentarios

¿Qué es el estado en esencia? Un artificio cuyo único medio para enriquecerse es el latrocinio.

Saludos liberales.

Posted by: Neocon85 en: Diciembre 12, 2004 5:24 PM