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Enero 4, 2005

Los hombres tuertos

Ante la aprobación por parte del Parlamento vasco del llamado “Plan Ibarreche” y su futuro viaje de ida, y esperemos raudo viaje de vuelta, de Vitoria a Madrid, han aparecido dos formas distintas de buscar la deslegitimación del proyecto separatista. Por parte del PP se busca un rechazo rápido y de tipo institucional, recurriendo al Constitucional, para dejar claro que todo el asunto queda fuera, y por mucho, del actual marco legal español. El PSOE parece preferir mantener esa vía momentáneamente paralizada y dar la batalla únicamente en el Parlamento y en las urnas, de cara a las futuras elecciones en el País Vasco.
La postura del PSOE puede tener un origen indirecto en la futura reforma del Estatuto catalán, que, probablemente, se convierta en un proyecto tan abiertamente inconstitucional como el vasco. El rechazo, por parte del Tribunal Constitucional, del “Plan Ibarreche” pondría en un serio aprieto al PSOE ya que el caso catalán tiene su origen en el propio PSC y en sus propios aliados en Madrid y Barcelona, ERC. Si el PSOE recurre desde el Gobierno a los tribunales para paralizar el plan vasco, ¿cómo podrá luego no hacerlo ante un plan catalán basado en los mismos argumentos?
En cualquier caso, la opción de vencer a Ibarreche en las urnas adolece de otro grave defecto, además del de su dudoso origen y es el de dar legitimidad al plan secesionista. Si el futuro de un proyecto se puede decidir en las urnas es porque se admite que entra dentro del entramado legal sobre el que se sostiene todo el sistema, elecciones incluidas. Nadie admitiría que algo absurdo como, digamos, la expulsión de todos los hombres tuertos de España, se decidiera en unas elecciones. Por muy seguros que estuviéramos de que la población iba a rechazar tal majadería, es obvio que nuestra Constitución defiende a esa minoría de verse siquiera amenazados de esa forma. No es necesario recurrir a una consulta electoral porque la propia ley de leyes impide que algo así pueda ser planteado. En este caso ni siquiera podemos estar seguros de que el rechazo al “Plan Ibarreche” fuera a vencer en las urnas y una victoria abrumadora de las tesis constitucionalistas, que sería la única justificación del recurso a las urnas, dadas las características de la política vasca, es prácticamente imposible.
El “Plan Ibarreche” está tan fuera de la Constitución como el ridículo “proyecto de los hombres tuertos” y debe ser rechazado por el propio sistema a la mayor distancia posible. El Parlamento y el Tribunal Constitucional son los lugares adecuados para ello. Cuando ambas instituciones hayan rechazado las tesis independentistas e Ibarreche decida ignorar, como ha anunciado, estas decisiones, no sólo se habrá puesto fuera de la ley, se habrá situado fuera del sistema.

Escrito por Feyn Dem en: Enero 4, 2005 5:38 PM
Comentarios

Creo que la clave es la reforma del Estatuto catalán, como tú mismo apuntas, que seguramente será muy similar al vasco de Ibarreche. De todas formas, me pregunto que haría Zapatero si en las autonómicas vascas ganara el PSE en minoría, ¿con quien pactaría? ¿Y si ganara el PP? Ni me imagino a Pachi López respaldando un gobierno vasco con el PP. Una segunda clave es que Zapatero se limita a ganar tiempo en todo, en espera de vete a saber qué.

Posted by: Policronio en: Enero 4, 2005 8:58 PM