supportdenmark

Enero 23, 2005

De una vez y para siempre

Una vez más introduzco un comentario sobre un tema que ya ha sido tratado extensivamente en otras bitácoras de las que soy fiel seguidor y admirador impenitente, pero creo que en ocasiones es importante aclarar posturas y que es mejor pecar por exceso que por defecto.
Todos conocemos ya los incidentes que se produjeron ayer en la manifestación organizada por la Asociación de Víctimas de Terrorismo y que obligaron a retirarse de la misma al ministro José Bono y a Rosa Díez, tras ser increpados, e incluso casi agredidos, por una parte minoritaria de los asistentes al acto. Lamentablemente, este tipo de sucesos se están convirtiendo en algo demasiado común en la sociedad española en los últimos tiempos. Aunque algunos traten de aprovechar lo de ayer para lavarse las manos y olvidar hechos anteriores, lo cierto es que todo esto forma parte de un proceso único, el progresivo deterioro en este país del respeto por la ley y por la libertad de las personas. Estos hechos no son más graves que el acoso a las sedes del PP, las manifestaciones “espontáneas” de la jornada de reflexión o el acoso constante, no lo olvidemos, que sufren los ciudadanos, políticos o no, no nacionalistas en aquellas localidades dominadas por los separatistas, siempre preocupados por las libertades propias mientras pisotean las ajenas. No debemos olvidar que estos grupos violentos únicamente actúan cuando detectan que van a recibir un cierto respaldo; en caso contrario, su habitual cobardía les lleva a quedarse en casita. En el País Vasco, el apoyo implícito a los objetivos de los violentos por parte del PNV ha permitido que sobreviva, no sólo el terrorismo, sino las actitudes mafiosas y chantajistas de sus amigos. En Cataluña, el dominio del nacionalismo en la vida pública envalentona a los que luego salen a acosar y abuchear a quienes piensan y defienden que Barcelona es una ciudad tan Española como Toledo o Granada. Quienes ayer intentaron sabotear un acto en homenaje a quienes han visto segada su vida por la barbarie terrorista, creen poder obtener un cierto apoyo, por minoritario que sea, que les permita asomar la cabeza desde su agujero. Yo confío en que no conseguirán ese respaldo en esta ciudad donde hasta ahora nos las hemos apañado muy bien para limitar al máximo sus atropellos.
Lo que sucedió ayer es inadmisible y una condena general y lo más dura posible nos permitirá devolver a las ratas a su nido antes de que empiecen a criar entre nosotros. Es parte fundamental de mi forma de ver la vida, y sé que es una idea que comparte la mayoría de las personas que leen esta bitácora, que toda persona tiene derecho a expresarse libremente, independientemente de lo acertadas, erróneas, hermosas u horrendas que nos puedan parecer sus ideas. Lo que no admito es que nadie intente imponerme unas ideas o una forma de vivir que no es la que yo he elegido para mí y gente como la que ayer insultaba a Rosa Díez, que están tan cerca en realidad de esos otros que la han acosado en el País Vasco, son la escoria llena de tontos útiles sobre la que se construyen los totalitarismos.
Quiero que este mensaje sea una muestra más de respeto y homenaje a todas las víctimas del terrorismo, cuyo sufrimiento y sacrificio merecen nuestro recuerdo constante y nuestra entrega a la idea de que la libertad la ganamos y la defendemos, día a día, quienes nunca hemos puesto ningún ídolo de barro por encima de ella.

Escrito por Feyn Dem en: Enero 23, 2005 4:24 PM