supportdenmark

Febrero 1, 2005

Las salchichas de Pernau

La principal tarea de un periodista debería ser informar de la forma más objetiva posible. Como todos asumimos la condición humana de los periodistas, algo que a veces no sucede entre ellos mismos que se otorgan un estatus por encima de la humanidad y la ley, no nos resulta extraordinario que todos los medios tengan una línea ideológica que, además, busca captar cierto sector de mercado diferenciado del de otros medios. Porque, obviamente, los medios de comunicación también son un negocio y no únicamente una herramienta de propaganda, algo que algunos no saben asumir demasiado bien.
Hace unos días, Édouard de Rothschild, llegó a un acuerdo con los accionistas y trabajadores del diario francés Libération para adquirir el 37% del capital del periódico a través de una inversión de 20 millones de euros que cubriría la deuda de 18 millones que actualmente lastra esta publicación.
Pero no todo el mundo acepta esta realidad empresarial y hoy, Josep Pernau, en El Periódico, se encarga de soltar la clásica pataleta de intelectual de izquierdas que ve como su ideal maoísta sin lectores necesita la ayuda del capitalismo feroz para salir adelante. Bajo el título “Un diario no es fabricar salchichas”, este opinador profesional se dedica a intentar demostrar lo malos que son los capitalistas que se han quedado con su periódico de cabecera. Afirma, por ejemplo, que, “desde los tiempos de Karl Marx, el dinero se asocia a unas determinadas ideas”. No será la única cosa en que el amigo Karl se equivocó, la mayor parte de sus predicciones y aforismos destacan por haber sido refutados por la realidad, que es muy cabezona para esas cosas. El dinero no tiene ideas, para empezar porque, por mucho que intenten personalizarlo para hacerlo culpable de todos sus males, es simplemente un medio de intercambio; así que son las personas que lo utilizan quienes tienen ideas. El señor Pernau puede pretender que creamos que toda la gente con dinero comparte determinadas ideas pero, como no vivimos en los mundos de Yupi, sabemos que ricos los hay de todos los colores. Le hubiera bastado al señor Pernau con darse un paseo por la Gala de los Goya este domingo para darse cuenta.
En un arranque nostálgico, Josep Pernau, rememora el origen del diario Libération, “conocido por su maoísmo […] el puro, el auténtico, el que tiene en Mao Zedong su denominación de origen”. Sí, el de los millones de muertos, el de los campos de concentración y las hambrunas. Nos suena.
Pernau opina que este tipo de cosas no se pueden dar en España. Parece que se refiere a que aquí, un capitalista de derechas (porque, como hemos visto, para Pernau todos los capitalistas son de derechas) nunca podría comprar un periódico de izquierdas y se comprometerse a no tocar la línea editorial. Por supuesto aquí las cosas funcionan de otra manera y cuando alguien compra a golpe de talonario un medio lo hace con objetivos políticos, es suficiente con recordar la “compra” de Antena 3 de radio por el señor Polanco, un millonario capitalista, mire usted por donde, de izquierdas. Por supuesto, al señor Polanco nadie en la izquierda le exigió que respetara la línea periodística de Antena 3 porque para los intelectuprogres, es perfectamente legítimo cargarse los medios no afines. Como es legítimo que se cercen las sedes del PP pero no que se manifieste gente frente a la sede de la SER. No es lo mismo, que diría otro millonario progresista con casa en Miami.
Tras maravillarse de la fastuosa civilización francesa que permite que “el gran capital financie un medio que es declaradamente de izquierdas y […] todo el mundo espere que la convivencia de capital e ideología sea modélica”, el señor Pernau llora amargamente por la situación atrasada y cavernaria en que nos encontramos en España donde un caso similar provocaría “rasgamiento de vestiduras, linchamientos públicos del capitalista traidor de clase y hasta la Iglesia se movería para que el Papa repartiera excomuniones”. Ya lo veo claro, según tengo entendido todos los accionistas de Prisa (en sus diversas encarnaciones) tienen un carnet que les identifica como propietarios progres. Los pocos que invirtieron en la empresa con otra intención que no fuera la de sostener el entramado de medios socialistas de Polanco, fueron repudiados en sus parroquias (todos eran católicos, otra característica propia de los capitalistas junto con los cuernos y el olor a azufre), y soportan miradas de odio de todos sus vecinos "fachas". Voy ahora mismo a preguntarle a un amigo, votante del PP y accionista de Tele 5, si ha recibido ya la carta del Papa excomulgándole.
La foto que aparece habitualmente junto a los artículos de Josep Pernau, en Periodista Digital, tiene un aire antiguo y borroso. Ahora ya sabemos que es para que haga juego con sus ideas.

Escrito por Feyn Dem en: Febrero 1, 2005 6:42 PM