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Febrero 7, 2005

Inconsistencias

Chaves, junto a Bono e Ibarra, forma parte del núcleo duro del bananerismo político nacional. Por sus hechos, no en vano ha gobernado una de las tres regiones más pobres de España durante nuestra breve pero intensa trayectoria democrática sin conseguir sacarla de su estado de postración, y por sus palabras, hay ocasiones en que parecería mucho más apropiado que ejerciera su magisterio en un lugar con menos libertad, prosperidad y sentido común. Un sitio, digamos, como... ¿Cuba?
Venezuela también hubiera servido, pero resulta que es en la isla caribeña donde Chaves ha vuelto a demostrar por qué algunos no nos lo tomamos en serio ni cuando está de broma. De primeras, ha anunciado una visita del Rey a Cuba que la Casa Real se ha encargado de desmentir. Olvida Chaves que él no es el paje del Rey, no tiene que ir anunciándole por ahí. Lo que también olvida es que las instituciones tienen un fondo y unas formas y que para conservar lo primero conviene respetar lo segundo. Eso también se le olvidó a Chaves cuando comentó jocosamente que el dictador Castro llamaba “caballerito” a Aznar. Comprendo el regocijo del presidente andaluz pudiendo compartir su odio a Aznar con el asesino de La Habana, ya se sabe que Dios los cría y ellos se juntan, pero debería ser un poco responsable y recordar que esa persona, a quién insultan en los salones del dictador, fue presidente del Gobierno español, una institución que merece un respeto incluso por parte de un irresponsable como Chaves; aunque sólo sea porque él también es un representante del mismo Estado del que Castro se está riendo a mandíbula batiente.
Para terminar con este nuevo tren de inconsistencias intelectuales tan propio del presidente andaluz, también decidió arrearles a los disidentes. Tras cuarenta y cinco minutos escasos de reunión decidió que esos que pelean por la democracia en Cuba, parecían divididos y carentes de cohesión. Eso demuestra el aprecio de Chaves por la forma de gobierno democrática. Es obvio que en los palacios de Castro no habrá visto división ni falta de coherencia, es lo que suele pasar en las dictaduras. Chaves, por supuesto, espera siempre unanimidad y cierre de filas. Chaves espera borregos, no ciudadanos, por eso se sorprende cuando se encuentra con algunos que no lo son en un país aplastado por un tipo con el que tantas cosas parece compartir.

Escrito por Feyn Dem en: Febrero 7, 2005 7:26 PM