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Febrero 25, 2005

Una economía de servicios

De esto sí que podría hacer una serie. Los lectores habituales de esta página ya conocerán mis aventuras con el EMV. Hoy tenemos nuevo capítulo: el primer intento de entregar la documentación. Se ha quedado en intento gracias a una cola de más de 200 personas y a que uno nació con una pierna ligeramente defectuosa que hace poco recomendable pasarse tres horas de pie.
Y tras esta nueva experiencia con la capacidad de organización de los servicios públicos, de vuelta a casa con los papeles en la mano, me encuentro con dos cartas en mi buzón que no van dirigidas ni a mi nombre, ni a mi dirección. Para que no digan que me mosqueo por un simple error diré que esto viene sucediendo desde hace unos meses, en los que los vecinos de este edificio nos dedicamos a pasarnos cartas cuando nos cruzamos por las escaleras. Sospecho que en Correos, para cumplir con alguna cuota de nuevo cuño, han contratado como cartero a algún analfabeto así que no espero que lea estas líneas pero, por si en vez de analfabeto es, sencillamente, un inútil, ya he mandado un mensajito a su empresa loando su trabajo en favor del mutuo conocimiento de los vecinos de este edificio.
Sí, ya sé que no es políticamente correcto, pero qué le voy a hacer, me cabrea tratar con incompetentes.

Escrito por Feyn Dem en: Febrero 25, 2005 5:19 PM