Uno se pregunta a veces cuánto seremos capaces de aguantar antes de decir “ya basta”. Cuántos impuestos, tasas, cánones, cuántos robos con la excusa del servicio (inexistente) al ciudadano y del bien (según quién) común vamos a soportar calladitos. Ahora viene el señor Gallardón a darnos otra bofetada en la cartera y en la dignidad.
¿Hasta cuando? Ustedes dirán.