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2 de Junio 2005

Los que pagan también dicen No

Ayer nos recordaban en La Linterna que los holandeses son los mayores contribuyentes a la UE en términos relativos así que podemos decir que, ayer, los que pagan las facturas dijeron “hasta aquí”. No valen aquí recursos a temas de política interna o supuestos radicalismos como en el caso francés, tampoco se les puede acusar a los holandeses de desapego a la idea de una Europa unida. Lo de ayer fue un rechazo fundamentado y reflexivo al actual modelo de la Unión que se consagraba en este “tratado constitucional”.
Al contrario de lo que han afirmado muchos políticos europeos, rechazar este tratado no supone, ni la desintegración de Europa, ni el bloqueo de su desarrollo. A pesar de que nuestros despóticos burócratas, siempre tan en contacto con el pueblo europeo, supusieran que era innecesario plantearse la posibilidad de un rechazo popular al texto, la realidad ha sido tozuda y descarada y nos deja con un número limitado de salidas. Por un lado, muchos eurócratas pretenderán continuar como si no pasara nada, pero un proyecto de este calibre, sin apoyo popular, no es nada, poco más que un castillo de naipes que se desplomará al primer viento fuerte que sople, destruyendo, esta vez sí, cualquier perspectiva de una democracia europea. La segunda posibilidad es dejar todo el proceso en “stand by”, un aletargamiento que, dadas las tensiones con los presupuestos, las cesiones de soberanía y las pretensiones de muchos países de entrar en el “club”, tiene pocos visos de durar mucho. Europa está a medio hacer, irá en una dirección o en otra, pero no es posible quedarse quietos mucho tiempo.
La tercera posibilidad, quizás la más hermosa y la más improbable, es que los ciudadanos de Europa exijamos, a partir de esta estafa en forma de libreto que nos han querido vender, la construcción de una verdadera Europa, democrática y libre, con todos los medios e instituciones que una democracia necesita y con todo el respeto a la libertad individual que el ser humano anhela y merece. Pero, ¿son los pueblos europeos lo suficientemente maduros como para ver lo que se juegan y apostar por el futuro? Algunos ya han demostrado que , otros ya han afirmado que prefieren ser súbditos antes que ciudadanos. Esta, y no otra, es la verdadera Europa de las dos velocidades.

Escrito por Feyn Dem en: 2 de Junio 2005 a las 09:23 AM