supportdenmark

8 de Octubre 2005

Refinado equilibrismo

Algunos recordarán el examen que realizaron, en mayo de este año, la mayor parte de los estudiantes de 6º de Primaria de la Comunidad de Madrid. Ya comenté la polémica surgida en torno a dicha prueba en dos ocasiones (1,2) y el artículo que hoy publica el diario El Mundo sobre los resultados de la misma bajo el titular “El top 20 de los colegios madrileños” no aporta nada especialmente novedoso al respecto.
Sin embargo, sí que hay algo en el mencionado artículo que creo que merece la pena destacar aunque tiene mucho más que ver con el sesgo ideológico o la ignorancia del periodista implicado que con el estado, más o menos deplorable, de la educación en la Comunidad de Madrid. En la entradilla del artículo, al analizar los resultados de los centros educativos cuyos alumnos han obtenido mejores resultados en esta prueba, se destaca el supuesto equilibrio entre centros públicos, privados y concertados. Entre el “top 20” encontramos siete centros públicos, siete privados y seis concertados. Si observamos los resultados de los cincuenta “mejores” centros hay dieciocho concertados, dieciséis públicos y dieciséis privados. ¿Supone esto que los servicios educativos en los tres tipos de centro son equivalentes? Quizás deberíamos concluir que podemos acudir a cualquiera de estos centros y confiar en que nuestros hijos reciban una formación de calidad similar.
Esta conclusión sólo tiene un defecto y es que, para ser válida, la proporción de centros públicos, concertados y privados en la muestra debería ser también “equilibrada”. Ahora bien, si acudimos a los datos de la Comunidad de Madrid sobre distribución de centros de Primaria (los últimos datos publicados son del curso 2001-2002 pero podemos suponer que las cifras no habrán sufrido un vuelco espectacular que invalide este análisis), un 53,9% de los centros eran públicos, frente a un 33,8% de centros concertados y un 12,3% de centros privados. Si el supuesto equilibrio entre los distintos tipos de centro fuera real los resultados de la prueba habrían arrojado unos porcentajes similares a estos, es decir, un 54-33-12 y no un 32-36-32. Así, hubieran sido 27 los centros públicos entre los cincuenta primeros y no 16. Los centros concertados sí exhiben ese equilibrio que pregona el periodista de El Mundo, son un tercio del total de centros y un porcentaje similar entre los 20 y los cincuenta mejores, pero los centros privados obtienen unos resultados muy por encima de lo que cabría esperar si la calidad de su formación fuera equivalente a la del resto de escuelas (16 centros cuando debieran aparecer sólo 6 entre los 50 mejores).
La conclusión obvia ante estos resultados, limitados como están a sólo 50 de los más de mil centros que participaron en la prueba, es que los alumnos que acuden a centros privados reciben una educación de mejor calidad que los que acuden a centros públicos. Incluso los alumnos de centros concertados obtienen resultados muy por encima de los de los de las escuelas públicas. ¿Dónde queda, pues, el “equilibrio” sobre el que leemos hoy en El Mundo?

Escrito por Feyn Dem en: 8 de Octubre 2005 a las 06:29 PM