supportdenmark

30 de Octubre 2005

La magia del Estado

Las desgravaciones fiscales son subvenciones directas, redistribuciones del “beneficio” fiscal del Estado hacia aquellos sectores a los que se desea favorecer. Por ejemplo, desgravar la compra de una vivienda es subvencionar a las constructoras frente a otras industrias, desgravar las cuotas sindicales se convierte en una transferencia monetaria desde esa clase de ciudadanos que son los que pagan impuestos hacia los sindicatos.
En algunos países se pueden desgravar los gastos en educación con la justificación de que lo que el ciudadano invierte en su educación redunda en beneficio del conjunto de la sociedad en la forma de los servicios que el individuo en cuestión aporta a lo largo de su vida laboral. La excusa es discutible, ya que el estudiante invierte en su educación con el objetivo de obtener un beneficio futuro gracias al mayor nivel de ingresos que le proporcionará su mejor formación. Lo único que hacemos con esta subvención es facilitarle la inversión, cosa que podría hacerse aún mejor con una rebaja de impuestos o con un préstamo directo que a los demás no les costaría nada y que él devolvería en parte gracias a esos beneficios futuros. Me gusta particularmente el método del préstamo privado ya que obliga al que lo va a solicitar a hacerse responsable de la inversión que va a realizar, a asegurarse de que redundará en su beneficio en el futuro, con lo que se evita lo que en España es tan común de seguir estudiando para no tener que empezar a trabajar (recomiendo una visita a cualquier universidad española para hacer un ejercicio práctico sobre el tema). El mecanismo de la subvención puede dar lugar a situaciones absurdas, como esta:

Dutch Witches Get Tax Break for Studies
Dutch witches were guaranteed a financial treat when the Leeuwarden District Court reaffirmed their legal right to write off the costs of schooling — including in witchcraft — against their tax bills. Those costs run to thousands of euros.

Los beneficios futuros que obtendrá la sociedad holandesa de dicha subvención serán, sin duda, incalculables. Curiosamente, es más que probable que un sistema de préstamos como el descrito anteriormente hubiera puesto en sus manos el dinero sin demasiada dificultad, ya que los prestamistas procurarían obtener un rendimiento de su inversión cuando las estudiantes se pusieran “manos a la obra” y ya sabemos que no es de crédulos de lo que está más escasa la sociedad occidental.

Escrito por Feyn Dem en: 30 de Octubre 2005 a las 07:31 PM