La candidatura de Miers para el Supremo cayo víctima de los propios conservadores que, ni acababan de ver con buenos ojos el nombramiento de alguien tan cercano a Bush y con tan pocas credenciales, ni aceptaban que se desaprovechara la oportunidad de rematar la faena que tan bien se había comenzado con John Roberts, la de poner coto a las interpretaciones liberales (en el sentido americano del término) de la Constitución, nombrando para el Supremo a jueces adscritos a una doctrina más “purista” en cuanto a la interpretación de la ley.
Tras el fiasco de Miers, Bush ha propuesto a alguien que parece casar bien con los criterios de los Republicanos, Samuel A. Alito, cuyo perfil podemos conocer en estos artículos de ABC News (1-2-3). Aunque muchos le comparen con el conservador Scalia, este católico italo-americano quizás esté más cerca del perfil del propio Roberts: reconocido prestigio, moderado en las formas y con una carrera donde ha demostrado un exquisito rigor a la hora de aplicar la ley, al margen de tendencias ideológicas. Como en el caso de Roberts, los Demócratas tendrán dificultades para encontrar algún flanco por donde atacar a este nuevo candidato, aunque los pro-abortistas ya han puesto el grito en el cielo.