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27 de Noviembre 2005

Los ladrillos para construir la Gran Cataluña

Ningún régimen totalitario se sostiene solo, sin el apoyo de una parte sustancial de la ciudadanía. La persecución contra los judíos en la Alemania nazi contaba con el soporte, en algunos casos entusiasta, que proporcionaban todos aquellos que callaban, en el mejor de los casos, o denunciaban, amparados en el anonimato y en el conocimiento de estar escudados tras la poderosa maquinaria de un estado racista y sanguinario, a los “enemigos del Estado”, los “enemigos del pueblo alemán”. La eliminación de los enemigos políticos del comunismo se cimentaba en las mismas actitudes cobardes de una mayoría que asiente ante la barbarie de una ideología que les promete el paraíso una vez que consigan eliminar al enemigo interior. Ese enemigo siempre tiene un nombre y una imagen, siempre es una caricatura deshumanizada para ponérselo más fácil al miserable que lo denunciará anónimamente y conseguirá que el nombre se haga carne en la forma de incontables víctimas. Llamadlas judíos, disidentes políticos, infieles de todas las épocas. Llamadlas como queráis, siempre serán aquellos que no creen en el ídolo vacío que otros se han creado y adoran, arrodillados. Y entre ellos siempre estarán los hombres libres, aquellos cuyas ideas no se imponen por la fuerza pero que tampoco admiten que se les impongan las de los demás con ninguna excusa.
Esta estructura represiva, este arrinconamiento del enemigo interior, del apestado que no adora al becerro de oro, no siempre es tan obvia, tan dolorosamente física, como los campos de concentración nazis o el gulag soviético (que también empezaron por señalar con el dedo y discriminar al supuesto enemigo antes de comenzar a asesinarlos por centenares de miles). A veces basta con convertir a la víctima escogida en ciudadano de segunda categoría, un muñeco listo para apalear de vez en cuando desde una tribuna, un micrófono, una página de un periódico... un poco de circo para esa mayoría maloliente que hará posible el gran proyecto, el imperio comunista, la Gran Alemania... la Gran Cataluña. Parte de esa mayoría escogerá permanecer en silencio; quizás sepan, en el fondo, que lo que se hace es injusto e inmoral, pero preferirán no alzar la voz por miedo o por complacer al poder y a sus acólitos. Otra parte participará encantada de la caza de brujas, bien porque sean verdaderos creyentes de la nueva fe o porque vean en el horizonte el beneficio personal que les traerá ayudar a eliminar a quienes tanto les molestan.
En el último año, en Cataluña, la persecución contra todo aquel que no se arrodille antes el ídolo nacionalista ha cosechado 81.250 euros en forma de multas por no rotular y atender en catalán. Una agencia de la Generalidad catalana se encarga de proteger el anonimato de los colaboradores de la policía lingüística. 928 denuncias, 928 cobardes liberticidas que valen tanto como aquellos que llamaban por la noche a la policía nacional-socialista en Alemania, no hace tanto, para denunciar a algún judío que se escondía temiendo por su vida. En Cataluña no se es libre para expresarse en un idioma que no sea el catalán en los colegios, en los negocios... y eso no sería posible sin una mayoría de la sociedad que calla, cuando no apoya, a quienes pretenden imponer su visión, codiciosa y despreciable, sobre todos los ciudadanos de Cataluña.

Escrito por Feyn Dem en: 27 de Noviembre 2005 a las 10:47 AM
Comentarios

Los que no estamos de acuerdo en Cataluña, censos aparte, somos incapaces de canalizar nuestra inquietud ante esta mafia identitaria. Cualquier razonamiento, es tomado directamente como un ataque contra la "voluntad" del pueblo catalán, pueblo del que por lo visto no formamos parte según ellos, pues nuestros deseos de luchar contra la esclavitud que nos imponen, nos convierte en peligrosos elementos que hay que erradicar para conjurar peligros ahora que por fin han encontrado el camino. De servidumbre, claro.

Posted by: Perry en: 27 de Noviembre 2005 a las 11:54 AM

Hola Feyndem:

En efecto, con el silencio y con la falta de acción hemos permitido que el totalitarismo nacionalista haya controlado tanto Cataluña como el País Vasco. De aquellas "sucias" y corruptas aguas, vienen los actuales lodos de "desvertebración" a toda España.

Ahora mismo es crucial no callarse, y es fundamental nuestra acción, para parar la pendiente totalitaria en España a la que nos está sometiendo el des-gobierno del PSOE.

La iniciativa del eurodiputado (y periodista) Sr. Luis Herrero & Cia es un buen paso para intentar proteger la libertad de expresión (COPE).

Sin embargo, estimo que también hay que actuar electoralmente frente a los partidos totalitarios y colectivistas (PSOE, IU, independentistas) para defender una democracia liberal "real" o algo que se aproxime.

Es decir, opino que hay que intentar crear un nuevo partido que "desactive" la falta de sentido de estado del PSOE.

Estoy intentando exponer la idea del nuevo partido en la URL: http://blogs.libertaddigital.com/Cherry/

La razón es bien sencilla, siento una sana envidia por el sistema político de EE.UU en donde el Partido Demócrata defiende los intereses de su país desde una posicion liberal y social. También me sirve el actual modelo del Partido laborista en el Reino Unido. Tienen sus defectos sí, pero permiten proporcionar estabilidad a sus respectivas Constituciones y prosperidad a sus ciudadanos.

En esa línea de acción, la iniciativa "Ciudadanos de Cataluña" me parece correcta pero creo que deberían ser más ambiciosos y deberían extender su acción política a toda España.

Si se realiza una oposición política muy activa e inteligente, pese al control de la mayoría de los medios de comunicación por el "PRISOE", creo que muchísimos votantes de izquierda descontentos con el PSOE apoyarían una opción que basase su discurso político en un liberalismo social en defensa de España como nación común de todos.

¿Qué opinas al respecto ?

Posted by: Tchebyshev en: 30 de Noviembre 2005 a las 03:25 PM