Leo en el País un artículo de Máximo Cajal, uno de esos individuos que pululan alrededor de la “alianza de civilizaciones” de Zapatero. Lo dicho esta lleno de los clásicos tópicos sobre la culpabilidad de Occidente (“No queda, a mi juicio, resquicio por el que pueda colarse explicación o justificación algunas a este atropello, del que están sacando partido todos los extremos”, “...de nada vale apuntar a tal o tal imán como el detonante del incendio”) y de esa visión benevolente sobre las reacciones que hemos presenciado estos días (“la inaceptable violencia de los manifestantes da también la medida de su frustración y de su encono”).
Curiosamente, el autor apunta como consecuencias cuestiones que podemos calificar justificadamente como causas profundas de la reacción violenta ante la publicación, hace meses, de las famosas viñetas (“¡Qué más podían pedir las autoridades iraníes en la coyuntura por la que atraviesa su país, enfrentado como está a prácticamente el mundo entero! ¿Y qué decir de los palestinos y de sus nuevos dirigentes de Hamás, o de los iraquíes, que también se han lanzado a la calle para repudiar la doble ofensa, la ocupación y el insulto?”). Por supuesto, ni una mención a la campaña islamista, viñetas falsas incluidas, para encender una ira artificial sobre el tema.
Lo que más me gusta del artículo es lo siguiente: “¿No podían prever los responsables del diario danés la sacudida emocional que un paso semejante, que a nada respondía, iba a desencadenar en la comunidad musulmana, en la Umma, por muy rechazables que sean algunas de sus manifestaciones concretas?”. Claro, el problema es nuestro por pensar que tratábamos con gente inteligente y civilizada, de esa que considera una animalada inenarrable quemar embajadas y amenazar de muerte a gente por publicar unas caricaturas satíricas sobre lo que sea, sagrado o no. Pues en esto va a tener razón, a partir de ahora nos uniremos al credo racista del señor Cajal y, cuando tratemos con musulmanes e independientemente de otras cuestiones, seguiremos la máxima de actuar como si tratáramos con idiotas violentos.
La última reacción es excelente, y responde a un sentimiento real que subyace en las opiniones de los talantosos aliadores de civilizaciones: el puro y simple racismo. Cosas que nunca justificarían en un occidental las ven con simpatía y comprensión en un oriental, como harían con un niño o un idiota que no es responsable de sus propios actos.
Posted by: Freelance en: 14 de Febrero 2006 a las 11:23 PMPerdón, quería decir "la última reflexión es excelente"
Posted by: Freelance en: 14 de Febrero 2006 a las 11:24 PMEn la diana, Emilio. Es puro racismo.
Posted by: Franco Alemán en: 15 de Febrero 2006 a las 10:52 AM