supportdenmark

23 de Febrero 2006

Un paseo por el centro

No frecuento el centro de Madrid tanto como solía, quizás por el conocimiento cierto de que el futuro queda lejos de la ciudad si es que quiero la independencia (lo intenté por la vía estatutaria pero en mi casa no cuela). El caso es que hoy he tenido que acudir a una famosa tienda del centro de Madrid en busca de un regalo de cumpleaños para un compañero de trabajo y, sin embargo, amigo.
Nada más entrar me he enfrentado a un enorme conjunto de seres humanos de menos de un metro de estatura tocados con sombreros puntiagudos de excéntricos colores. Siendo fiel a mi costumbre de no estar informado de las cosas verdaderamente importantes, desconocía que hoy era la fecha escogida para publicar el nuevo libro de Harry Potter y que esa hora de la tarde, era la hora H marcada con tinta roja en el calendario de cientos de niños. He conseguido atravesar esa masa humana, a riesgo de perder un ojo atraído por la purpurina que inundaba sus gorros, teniendo siempre la precaución de no mirar fijamente alguno de los libros que agarraban con ansia por miedo a una reacción tumultuosa y violenta. Mejor un libro que un juego de videoconsola, dirán ustedes. Pues sí, lo mismo alguno acaba como yo, que cualquier día moriré aplastado por mis libros cuando ceda alguna de mis estanterías de origen nórdico.
Superada la crisis y alcanzada la preciada meta, mientras me dirigía hacia la caja me he cruzado con un adulto. Al principio pensé que mi sorpresa se debía al hecho de encontrarme con alguien de mi estatura en aquel sitio. Resultó que aquel hombre era Nicolás Redondo Terreros (o su doble). Me ha asaltado la duda de si saludarle y aprovechar para felicitarle por su valentía, animarle a continuar u ofrecerle directamente mis condolencias por lo que se nos viene encima. Entre duda y duda, se había ido. Aún no tengo muy claro cuál de las tres opciones hubiera sido la más correcta.
Una vez fuera de aquel lugar lleno de pequeños magos y espíritus anhelantes, he levantado la vista y me he encontrado con uno de esos carteles gigantes que cubren algunos de los más hermosos edificios de la ciudad. Decía algo así: “¿Y si mientras acaban Madrid nos damos una vuelta por Europa?”. Menos mal que siempre nos queda el humor.

Escrito por Feyn Dem en: 23 de Febrero 2006 a las 08:30 PM