No, no es un post sobre Milosevic, uno de esos hombres que, justicia poética, muere traicionado por aquella víscera de la que todos pensábamos que carecía. El infarto casi me lo gano yo y ha sido gracias a un titular que he leído en Periodistadigital:
“Los funcionarios poco eficaces perderán el puesto de trabajo”
Ya se pueden imaginar: taquicardias, sudores fríos, los fundamentos de la sociedad tambaleándose ante mis ojos... Pues no, lo peor que podrán esperar los funcionarios es que su incompetencia "frenará su carrera en la Administración y podría (hacerles) perder su puesto --no su plaza, que la tiene por oposición-- siendo trasladados (incluso a otra localidad)". Temblando deben estar todos. Anda que...